prevenir riesgos ergonomicos

Los riesgos ergonómicos son los principales causantes de lesiones, accidentes laborales y enfermedades profesionales. Por ello, es esencial que tu sistema preventivo los tenga en cuenta para garantizar la seguridad y la salud de tu empresa, y de todas las personas que trabajan en ella.

¿Qué son los riesgos ergonómicos?

Los riesgos ergonómicos son aquellas características o condiciones de trabajo que pueden afectar gravemente a la salud de las personas trabajadoras, propiciando la aparición de lesiones (músculo-esqueléticas o psíquicas), enfermedades profesionales, así como otras patologías.

Generalmente, se asocian al desarrollo de actividades repetitivas o que implican un sobreesfuerzo físico, pero realmente están presentes en cualquier tipo de trabajo (incluso en una oficina, ya que el simple hecho de estar sentado más de 6 horas frente a un ordenador, también hace mella en la salud).

Los riesgos ergonómicos afectan de manera directa a la productividad de los empleados, reduciendo de este modo la competitividad y rentabilidad de la empresa. Por ello, y por la salud de todos, es tan importante que te pongas manos a la obra para prevenir su aparición en tu empresa.

Uno de los pilares sobre los que debe estructurarse la PRL es la ergonomía, la cual ha sido relegada por muchos servicios de prevención, y consultoras, a un segundo plano, cuando los riesgos ergonómicos son los principales causantes de lesiones entre nuestros empleados.

Cuando hablamos de Prevención de Riesgos Laborales hacemos referencia a aquella disciplina que estudia los peligros que pueden acechar a los trabajadores en el desarrollo de sus actividades durante su jornada laboral, diseñando acciones que logren prevenirlos para garantizar su seguridad y salud. Cualquiera, sin ser experto en la materia, podría llegar a deducir este concepto. Pero, dentro de los Riesgos Laborales, que como ya os comenté en un artículo dependen, no sólo de la realidad fáctica, sino de la percepción personal de cada individuo -y por eso es tan importante la formación en PRL-, nos encontramos con unos grandes desconocidos: los Riesgos Ergonómicos.

¿Qué es la Ergonomía?

La ergonomía es una disciplina, situada en el ámbito de la Prevención de Riesgos Laborales, que se basa en la obtención de información científica para plasmarla en el posterior diseño de objetos y entornos que propicien la máxima eficiencia y calidad de las tareas desempeñadas por los empleados, sin penalizar su salud. Así pues, su principal objetivo radica en crear un entorno de trabajo que se adapte a las necesidades y capacidades del trabajador, y no a la inversa.

Si se descuida esta importante vertiente de la PRL, de nada servirá invertir en la consecución de un buen Plan Preventivo, porque la aplicación y ejecución de las acciones preventivas no estará teniendo en cuenta aquellos riesgos que de manera más directa pueden ocasionar lesiones y trastornos músculo esqueléticos a nuestros trabajadores. Ahora bien, al igual que sucede con los riesgos laborales, los riesgos ergonómicos no son todos de la misma índole y pueden afectar a aspectos físicos y psíquicos y, por ello, resultará necesario analizar tanto la actividad que propiamente se desarrolla, cómo el entorno de trabajo donde tiene lugar.

“Todo lo que pueda perturbar la salud y seguridad de tus trabajadores, se traducirá en una menor productividad”

Los riesgos ergonómicos afectan irremediablemente a la productividad de tus empleados y esto abocará a la reducción de tu competitividad y rentabilidad. Por eso, es tan importante que te pongas manos a la obra y consigas detectar y poner remedio a los factores de riesgo.

Qué son los factores de riesgos Ergonómicos

Los factores de riesgos ergonómicos son aquellas características de trabajo, o condiciones, que pueden propiciar la aparición de lesiones, músculo-esqueléticas o psíquicas, así como patologías. Generalmente, aparecen en el desarrollo de actividades repetitivas o que impliquen un sobreesfuerzo pero que esto no os lleve a error: incluso en cualquier oficina pueden darse ya que, el simple hecho de estar sentado más de 6 horas frente a un ordenador, puede hacer mella en nuestra salud.

Os voy hacer un pequeño listado con el que os resultará muy fácil identificar si se dan, o si se pueden llegar a dar, estos riesgos ergonómicos en tu empresa, y cuáles son sus factores de riesgo:

Tipos de riesgos Ergonómicos

Al igual que sucede con los riesgos laborales, existen multiplicidad de los riesgos ergonómicos, y se catalogan en función de la actividad que se realiza, y el entorno donde se desarrolla:

Riesgos ergonómicos derivados de posturas forzadas

¿Quién no se ha agachado alguna vez durante algunos minutos y le ha costado muchísimo levantarse? Si eres joven, probablemente aguantes algunos minutos más que yo, pero acabarás notando ese tirón en las lumbares.

Esto se debe porque hemos realizado una postura con la que nuestro cuerpo no se siente cómodo, y se resiente. Pues bien, imagínate tener que estar desarrollando tu actividad laboral en esa postura.

Para poder identificar si el carácter postural en el que se desarrolla la actividad laboral puede acarrear consecuencias en la salud de las personas trabajadoras, debes analizar:

●      La duración de la postura

●      La frecuencia de los movimientos

●    De qué tipo de postura se trata: cuello, tronco etc.

Riesgos ergonómicos por movimientos repetitivos.

Estar realizando el mismo movimiento durante horas puede acarrear un sobreesfuerzo de los músculos implicados en el desarrollo de la tarea, así como de los tendones y articulaciones.

Este hecho puede derivar en lesiones tan importantes como tendinitis, artrosis, artritis etc. Los factores de riesgo que pueden propiciar e incrementar la aparición de dichas lesiones son:

●      La duración del movimiento repetitivo

●      La frecuencia de los movimientos

●      Los tiempos de recuperación entre movimientos

●    El uso de la fuerza

Riesgos ergonómicos en la manipulación manual de cargas.

Esta es una actividad específica que únicamente tendrá lugar en determinados sectores.

Sin embargo, es la que más incidentes suele producir en aras al sobreesfuerzo físico que, muchas veces, deben realizar los trabajadores. En este caso, los factores de riesgo dependerán de si la actividad consiste en levantar cargas, desplazarlas o transportarlas.

Riesgo por levantamiento manual de cargas

El levantamiento manual de cargas consiste en coger uno o varios objetos -cuyo peso sea superior a 3 kg-, para dejarlo en otro lugar o posición.

En atención a diversos parámetros (como: la duración del levantamiento, la frecuencia con la que se realiza, o la postura adoptada por el trabajador) puede generar un grave riesgo para su salud, propiciando la aparición de problemas musculoesqueléticos.

Riesgo por transporte manual de cargas

El transporte manual de cargas alude a cuando se debe caminar durante, al menos, un metro, sosteniendo una carga superior a 3 kg.

Este riesgo puede provocar la aparición de fatiga, cansancio, así como trastornos musculoesqueléticos.

Riesgo por empuje o tracción manual de cargas

El empuje o tracción manual se identifica con la fuerza humana que se requiere para desplazar o mover algo sobre una superficie. Mientras que el “empuje” hace referencia a la fuerza que realiza el trabajador  al “empujar” una carga, la tracción atiende a cuando el trabajador “debe hacer fuerza” para tirar hacia él el objeto.

Existirá este riesgo de que dicha actividad produzca un menoscabo en la salud de las personas trabajadoras cuando:

Riesgos ergonómicos en informática

Nuestras mentes pueden estar preparadas para hacer uso de la tecnología y la informática, pero ¿lo está nuestro cuerpo?

Desde que utilizamos en nuestro día a día diferentes aparatos tecnológicos -como smartphones, smartwatches, tablets y un largo etcétera-, se han incrementado los casos de astigmatismo y miopía, de sequedad ocular, migraña, dolores cervicales, lesiones de muñecas y brazos…

Si haces uso del ordenador en tu lugar de trabajo, existen una serie de recomendaciones que pueden ayudarte a reducir futuras molestias y lesiones:

Colocar correctamente la pantalla del ordenador.

Debemos colocar la pantalla a una distancia y altura cómoda, entendiendo por ésta que el borde superior de la pantalla se encuentre a la altura de nuestros ojos, para no forzar el cuello. Así mismo, es importante que tengas en cuenta la iluminación del espacio donde te encuentres, alejando el monitor de ventanas para evitar posibles brillos.

Posicionar bien el teclado.

Muchas veces no se le otorga la importancia que se debería a este utensilio, y debemos tener en cuenta que con este objeto es con el que tenemos una mayor interacción. Se debe encontrar centrado respecto de nuestro cuerpo, evitando que nuestro cuerpo deba hacer posturas que puedan cargar a nuestros hombros. Inequívocamente, debe situarse a una altura en la que nuestros brazos lo puedan alcanzar de manera paralela.

Utilizar un mouse ergonómico.

Es importante que dispongamos de la herramienta necesaria en atención a nuestras necesidades. Si somos diestros o zurdos es importante a la hora de colocarlo. Así mismo, existen diseños ergonómicos a los cuales podemos acceder por un precio muy asequible.

Aquí te dejo un breve vídeo de uno de nuestros expertos en Ergonomía, Víctor Callejero, en el que te muestra en la práctica estos consejos:

Los riesgos ergonómicos en la oficina

La ergonomía en la oficina es igual de importante que en cualquier otro ámbito en el que se desarrolle una actividad laboral. Pero lo cierto es que, muchas veces, nos olvidamos de que los que trabajamos “sentaditos en un sillón”, también podemos sufrir lesiones graves si no vamos con cuidado.

Los principales riesgos ergonómicos que pueden aparecer en una oficina son:

Carga postural.

En numerosas ocasiones habrás sentido molestias o tensión en tus cervicales, así como en las lumbares o incluso en las muñecas. Esto se debe a que tu espacio no se encuentra diseñado conforme tus necesidades. Un elemento clave para evitar que se de esta carga postural es disponer de una buena silla, que se ajuste a un diseño ergonómico y que te permita mover la espalda y piernas. Por otro lado, debes tener en cuenta la ubicación de tu ordenador, y de la mesa de trabajo. El ordenador debe situarse a una distancia mínima de tus ojos -55 cm-, y a una altura media, para no tener que forzar la vista ni las cervicales.

Condiciones ambientales.

Aquí debemos analizar principalmente dos factores: la iluminación y el ruido.  Para desarrollar cualquier actividad, y más en una oficina, es necesario disponer de una correcta iluminación que no propicie la aparición de deslumbramientos o reflejos. Así mismo, disponer de silencio y tranquilidad es uno de los principales aspectos para poder desempeñar la tarea encomendada con la mayor concentración y eficacia posible. Por último, la temperatura es fundamental. ¿Cuántas veces habremos discutido sobre si poner el aire acondicionado o la calefacción? Una temperatura media de 22º es ideal.

Aspectos psicosociales.

En este punto entra en juego el equipo humano con el que cuentas en tu empresa. Las tensiones entre compañeros derivadas de una mala organización o reparto de tareas, así como los conflictos que puedan originarse entre trabajadores y superiores, son factores que pueden provocar problemas de carácter psíquico, lo que incide directamente en la productividad de tus trabajadores.

Ha llegado el momento de proponer soluciones:

¿Cómo prevenir los riesgos ergonómicos?

Como hemos visto, las posturas forzadas, los movimientos repetitivos, o una incorrecta iluminación, pueden comportar la aparición de lesiones que, aunque en un inicio puedan resultar mínimas, con el paso de los años pueden cronificarse hasta convertirse en enfermedades degenerativas e inflamatorias. Por eso es que resulta tan importante identificar la existencia de estos riesgos y ponerle remedio lo antes posible.

A continuación, veremos algunas de las medidas que puedes empezar a implementar desde hoy en tu empresa, y que te ayudarán a mejorar la salud de tus trabajadores:

  1. Adopta un horario donde se permitan pausas para descansar, desconectar y recuperar tensiones.
  2. Evita la realización de tareas repetitivas por un período superior a 30 minutos.
  3. Dota a los trabajadores de las herramientas adecuadas para el desarrollo de cada actividad específica.
  4. Adecúa el mobiliario y diseña un entorno de trabajo con objetos ergonómicos que respeten las necesidades corporales y posturales de tus trabajadores,
  5. Mantén unos correctos niveles de iluminación, insonorización y temperatura.
  6. Forma a tus trabajadores sobre el desarrollo del trabajo seguro, otorgando pautas para evitar las posturas forzadas o sobreesfuerzos.
  7. Dispón de una buena organización en cuanto al reparto y distribución de tareas.
  8. Realiza reconocimientos médicos periódicos entre tus empleados. Esto te permitirá conocer de la existencia incipiente de cualquier tipo de lesión y poner remedio antes de que derive en un problema mucho más grave.
  9. Automatiza los procesos manuales para evitar posturas forzadas o el empleo de fuerza intensa.